4.11.2013

El Museo de la Altagracia: El pasado de Higüey en todo su esplendor

Imaginar que la República Dominicana puede ser la Tierra Santa del Caribe no es idea de locos. Ubicado en los jardines de la Basílica de la Altagracia, en Higüey, el Museo de la Altagracia exhibe en su interior piezas históricas de incalculable valor, que muestran la devoción a la patrona del pueblo dominicano desde el siglo XVIII.


El Museo de la Altagracia es un rescate cultural convertido en un espacio museístico,
Si estás en Punta Cana de vacaciones no te lo puedes perder. La visita al museo es un paseo cultural, histórico y religioso, que atrae al visitante, sea este turista o nativo, a conocer la diversidad y la riqueza cultural de los dominicanos. Ese es precisamente el objetivo de esta infraestructura cultural: atraer visitantes y sumarse a la oferta de actividades de las que ya disponen los turistas.

Este museo es una ventana para mostrar y compartir con el mundo raíces y significados de la identidad cultural y religiosa del pueblo dominicano. Por tanto, un objetivo importante es hacer que cada visita resulte una aventura completa, íntima e interesante para el turista. Gracias a todos los elementos que ofrece esta propuesta museográfica, se presenta al visitante una parte esencial del devenir de la cultura y religiosidad dominicana.

Para convertirse en un imán turístico, un equipo de expertos internacionales trabajó intensamente con la finalidad de recuperar el patrimonio artístico e histórico que posee el santuario mariano, restaurarlo y mostrarlo, en un área de 9,000 metros cuadrados, para que el visitante lo conozca, lo admire, lo valore y difunda esta tradición en otras latitudes. No en vano se trata de la devoción mariana más antigua de América.



Entre las obras de arte sobresalen una serie de óleos sobre tabla, realizados en el último tercio del siglo XVIII por Diego José Hilaris, que por tener forma oval, se los conoce como ¨Medallones¨. Estos ocupan toda una sala  y en ellos se pueden admirar la calidad de este pintor quien resalta al detalle los distintos escenarios de aquel entonces y todo lo que encierra las costumbres y la moda de aquella época. De las 27 obras que concibió este artista, a pedido del párroco del santuario de ese entonces, se conservan casi intactas 16 y en ellas se narran diversos milagros y prodigios de la Virgen, ocurridos desde el siglo XVI al XVIII.

Otra atractiva sala dónde se exhiben las obras de mayor valor es la ¨Sala del Tesoro¨, donde se puede admirar y sorprenderse con autenticas joyas de la orfebrería local y de otros países de América del siglo XVII al XX. Se destacan entre otras, un impactante portaviático de oro y esmeraldas, un incensario de plata de acabada calidad artística y artesanal, la sacra de la ¨Consagración¨ y el ¨manifestador¨, todas obras en excelente estado de conservación.

Este Museo de la Altagracia también exhibe atuendos religiosos de distintas épocas, antiguos sagrarios y cientos de piezas de valor histórico, artístico y devocional. Tanto la pintura como la platería y la imaginería han sido restauradas en el país a lo largo de los cuatros años en que se tardó en concebirse este singular museo.
 

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